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Pese a su peculiar estética, el Guernica de Picasso es una de las obras que ilustran de una forma por demás impresionante, uno de los actos más terribles de la historia española: El bombardeo a la ciudad vasca de Gernika en 1937, a manos de fuerza aérea alemana en complicidad con la dictadura de Francisco Franco.

 

 

Aunque el cuadro es ampliamente conocido y las implicaciones colaterales para México de este suceso fueron muchas, en nuestro país todavía se desconoce mucho acerca de este tema. Es por eso que para acercar al pueblo mexicano a lo ocurrido el 26 de abril de 1937 y rememorar los horrores de la guerra, el Instituto Vasco Etxepare de México  y la Fundación Museo de la Paz de Gernika inauguraron una interesante muestra fotográfica «Bombardeo de Gernika 75 aniversario» que podrá visitarse en su sede de Aristóteles 239, casi esquina con Homero, Polanco, Ciudad de México hasta el 17 de junio de 2012.

 

La muestra esta integrada por 20 grandes paneles que reproducen  imágenes del bombardeo y la devastación de la localidad vasca, al tiempo que implica al espectador en los valores de la paz y de la democracia. Las fotografías ofrecen un repaso por todo el contexto político, social, cultural y económico en la España de pre-guerra, la Guerra Civil española, el bombardeo de Gernika, la reconciliación y el famoso cuadro «Guernica» de Pablo Picasso.

Aunque las secuelas del bombardeo implicaron el recibimiento solidario de cientos de exiliados vascos en México, entre la comunidad nacional, descendiente de este territorio autonómico, la memoria histórica del bombardeo es un hecho que es necesario conservar y compartir con el mundo con la esperanza de que nunca vuelva a repetirse.

La exposición, que se inauguró la semana pasada en el DF, fue abierta al público simultáneamente en Bruselas, Buenos Aires, Santiago de Chile, Bogotá, México y Nueva York. Cabe destacar que la muestra está enmarcada dentro de la política de acción exterior del Gobierno Vasco, como un compromiso para la deslegitimación mundial de la violencia y del terrorismo.

 

En el evento de inauguración estuvieron presentes Julián Celaya, director de Relaciones con los Ciudadanos y las Colectividades Vascas en el Exterior; Itzel Olague, representante del Gobierno Vasco en México; Lourdes Arrechea, presidenta de la Euskal Etxea de México; Nile Ordorika, superviviente de la Guerra Civil Española y residente actualmente en México; y el Embajador Alejandro Negrín Muñoz, Director General de Derechos Humanos y Democracia de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México.

 

 

A propósito de su participación en la inauguración del evento, Resonancia Magazine tuvo la oportunidad de platicar con el diplomático Vasco, Julian Celaya, sobre las actividades culturales del gobierno autonómico Vasco en el exterior.

 

 

¿Qué impresiones le deja el que el público mexicano tenga acceso a este tipo de muestras culturales?

Bueno, en principio la inauguración aquí en México es muy importante, porque este es el único país en latinoamérica donde existe un centro cultural Vasco  reconocido por el gobierno autonómico. Además de que por nuestra relación cultural e histórica era muy importante hacer aquí un evento significativo. Esta muestra que acabas de ver también estará en Montevideo, Uruguay, luego viajará a Buenos Aires, Argentina, Brasilia, Brasil, Bogota, Colombia y Santiago de Chile,  que son ciudades donde tenemos representación cultural.

¿Qué condiciones cree que deben darse para que los jóvenes Vascos o mexicanos descendientes de Vascos tengan la iniciativa de conservar su identidad cultural?

Evidentemente es un problema, pero no es algo que se limite a los centros Vascos en el exterior de España. La mayoría de los centros culturales actualmente están dirigidos por gente mayor, afortunadamente no es el caso de México, pero si de la mayoría de los sitios. Por desgracia la gente joven no toma la iniciativa. Todos hemos sido jóvenes y por regla general a esa edad no te metes mucho en compromisos, pero cuando rebasan los 30 años o cuando se casan, los jóvenes Vascos tienden a regresar a los centros para contribuir y definir su identidad, creo que el refrán castellano es perfecto para definir ese concepto: «El hombre nace incendiario y muere bombero».

Hace poco hubo un fenómeno musical llamado Manel, que por primera vez en muchos años colocó un disco grabado en Catalán en las listas de éxitos. ¿Qué tan importante cree que sea para el público mundial revalorar las lenguas de regiones autónomas?

Para nosotros en el gobierno Vasco esa revaloración es muy importante. Dentro de nuestras iniciativas hemos establecido un programa llamado «Giras culturales» en la que llevamos a países de latinoamérica artistas de origen Vasco de vanguardia para impulsar su difusión en este continente. Desafortunadamente, la crisis económica en España afecta todo y nos hemos visto en complicaciones  para llevar a cabo ese evento en este año.

¿Qué artistas Vascos son los que considera que debería conocecer el público mexicano?

 Bueno, nosotros tenemos un organismo de difusión cultural llamado el Instituto Etxeparre que se dedica a dar a conocer en toda Latinoamérica y en ciudades como Nueva York a todos los nuevos artistas Vascos y a las tendencias de vanguardia surgidas en Euzkadi. A través de las sedes, o de nuestra página web cualquier persona interesada puede acercarse a los artistas Vascos de vanguardia.

¿Cree usted que para México ha sido una oportunidad perdida el no darle importancia a las lenguas indígenas que tenemos dentro del país?

Eso por supuesto. ni siquiera el Euzkera era valorado antes. Yo recuerdo que yo nací en un caserío en el Monte, entonces yo recuerdo que hasta los 8 años no sabía hablar más que en Euzkera, de modo que cuando salí con mi familia a vivir a otra región y me inscribieron en la escuela yo la pasé muy mal porque  no hablaba el Castellano. Los niños suelen ser muy crueles por naturaleza, así que se reían mucho de mi por no hablar el idioma, además, en las épocas de la dictadura de Franco, si te oían en la calle hablando en otra lengua cualquiera te podía dar una cachetada sin ningún problema. Eso quiere decir que  hay que luchar mucho por mantener la identidad cultural, porque es diversidad, es cultura y patrimonio de la humanidad.

Finalmente, ¿Cómo ayudan este tipo de muestras a la conciencia social sobre temas tan delicados como las atrocidades de la guerra?

Creemos que es importante recordar lo que ocurrió hace 75 años en Gernika para no olvidarlo nunca. Es fundamental que las nuevas generaciones sepan que hubo un bombardeo contra la población civil, para que este trágico episodio tenga carácter pedagógico y que nos vuelva consientes que antes de este bombardeo en Gernika, hubo otros tantos y lamentablemente aun los hay.

Creo sinceramente que Gernika hoy se ha convertido en un símbolo de paz.





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