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En los últimos años, el Stand Up Comedy ha cobrado cada vez más fuerza entre la oferta de entretenimiento de las ciudades más importantes de México. Seguramente, este repentino auge quizá se deba a la gran necesidad que tenemos los mexicanos d eolvidarnos, aunque sea por unos minutos, de los problemas que rodean nuestra ajetreada vida cotidiana.

Entre todas las propuestas que se pueden ver cada semana en la Ciudad de méxico, destaca la de Katya Vega, una de las pocas standuperas invidentes de latinoamérica.

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A los 24 años le diagnosticaron un ataque inmune sistémico, en pocas palabras, su propio cuerpo la estaba matando. Como consecuencia de este padecimiento, tuvo úlceras en las córneas. Trataron de salvarla de perder la vista, le operaron el ojo izquierdo, pero de nada sirvió. Ante esta nueva realidad en su vida, Katy decidió enfrentarla inscribiéndose a un taller de comedia en el que, “increíblemente” en palabras de la actriz, la aceptaron sin importar que no podía ver.

En un mundo en el que el dolor y el sufrimiento no tienen espacio, Katya decidió entrar y apostar por su comedia, una comedia diferente, sarcástica, divertida, tal como es ella. Todo empezó un día que fue a una función de stand up y al final del show, los productores anunciaron que estaban dando un curso. Al día siguiente, ella escribió un correo electrónico donde explicaba su interés por el taller, pero hacía hincapié en que ella era invidente. La respuesta que tuvo la sorprendió. “Me respondieron que no había problema. Les volví a decir que yo no veía. Volvieron a decir que estaba bien. No lo podía creer. Eso fue súper importante para mí”.- Katya Vega.

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Katya ha participado en las tres temporadas de STANDparados, ha colaborado en programas con René Franco, Roxana Castellanos y Fernanda Tapia, y ha compartido escenario con comediantes como Jesús Guzmán, Sofía Niño Rivera y los Standopados entre otros. Además de colaborar en varios medios de comunicación escribiendo columnas sobre cómo vivir la vida de la mejor manera aunque existan limitaciones.

Para Katya, hacer Stand up, es su forma de alzar la voz, de decir lo que no le parece, de reírse de la vida y de demostrar que tener una discapacidad no impide salir adelante y disfrutar la vida.

Hoy sus días se dividen entre su trabajo como terapeuta física y la comedia teatral. La enfermedad está controlada, aunque el riesgo sigue latente. La ceguera es irreversible, Katya lo sabe, pero tiene más fuerza. Por fuera parece frágil, pero por dentro es una mujer con una gran vitalidad y todo un ejemplo que inspira a quienes como ella, han sufrido un cambio drástico en su situación de vida.





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