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Se dicen muchas cosas de Liquits: Que son la banda más divertida del rock nacional, que sus letras son producto de trastornos psicológicos, o que sus conciertos son un verdadero alucine lúdico. Probablemente no todas esas cosas sean ciertas, pero lo que si es indiscutible es que la constancia, la calidad y el trabajo diario los ha puesto en el lugar que están. De este y otros temas platicamos con Edi, bajista de esta peculiar banda.

Liquits acaba de cumplir 12 años de existencia. Un verdadero privilegio considerando lo cortas que son las carreras musicales hoy en día. ¿Qué se necesita para consolidar una trayectoria tan longeva?

Creo que no hay una fórmula concreta, en nuestro caso creo que ha sido el tener mucha paciencia, no esperar que las cosas se resuelvan solas y que las recompensas aparezcan de un día a otro. Más que una meta, nos hemos enfocado a disfrutar la carrera como un proceso y a dedicar el tiempo a tener mejores canciones y aprender más de la industria. Creo que para nosotros también fue importante haber tenido la oportunidad de estudiar música pues eso le dio consistencia a lo que queríamos como banda.
Con una carrera como la de ustedes, es sorprendente que aún tengan la inquietud por experimentar. ¿Qué tan difícil fue aterrizar un concepto tan ecléctico como el de “Kimono en llamas y el regreso de los insectos”?
Lo complicado fue retomar la mentalidad de no tenerle miedo a la locura. Más que difícil, el proceso de este disco fue muy divertido y muy experimental, retomamos canciones inéditas, anteriores a la etapa con nuestra primer disquera, regrabamos canciones y creamos piezas nuevas. Fue como armar un rompecabezas, pero siempre con la premisa de pensar como si fueramos niños.
¿Cómo surgió la idea de hacer el arte en 3D?
El concepto visual lo desarrollaron la ilustradora Jimena Sánchez y el diseñador gráfico VENA2 que venía regresando de un viaje a Japón. Después de platicarles las ideas que teníamos en mente les dimos rienda suelta, no los estuvimos molestando ni cambiando cosas, de manera que ellos se encargaron de todo. Al final, el diseñador nos contó que se le había ocurrido hacer todo el arte en 3-D, de manera que tuvimos que correr el riesgo económico para incluir los lentes en el booklet.

 

 

¿Crees que un disco tan arriesgado y surrealista como este hubiera podido realizarse con un sello transnacional?
Yo creo que no. Varias veces intentamos hacer cosas parecidas con una transnacional, pero no había manera. Ellos siempre vieron esos proyectos como un riesgo. Creo que para que este tipo de discos prosperen es necesario tener mucha constancia y correr el riesgo económico tu mismo.

 

Se dice que el rock mexicano no trasciende debido a que las bandas no se atreven a arriesgar el aplauso explorando nuevas ideas musicales, y que por eso los españoles y los argentinos dominan el mercado iberoamericano ¿compartes esa idea?
Creo que siempre hay que arriesgar y entregarle al público tus propias ideas. Nosotros siempre hemos sido partidarios de hacer lo que nos viene en gana, romper reglas, confiar y nunca quitar el dedo del renglón en esa postura. Creo que eso es lo que hizo que la gente entendiera el sentido del humor de Liquits y que con el tiempo, las mismas rolas con las que nos querían bajar del escenario porque la gente no las entendía, hoy sean las que nos piden en todos los conciertos. Al arriesgar las recompensas tardan un poco en llegar, pero definitivamente las disfrutas muchísimo más.





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